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Inicio Presentación Conceptos La Novela Negra en el Mundo Biografía

Introducción.

El hecho de unir el resto de países del mundo en sus respectivos continentes, Asia, África y Oceanía, no es por otra cosa que simplificar el número de capítulos y para valorar si existen unas características comunes que puedan definir la novela negra en estos continentes.

En cualquier caso podemos decir desde el principio que la novela negra de estos países es emergente, con escasos autores pero que ya se está consolidando tanto en el mundo editorial como en el gusto de los aficionados al género.

En el continente que nos ocupa en este capítulo, Asia, podemos decir que conocemos la historia de sus grandes naciones y su cultura milenaria, a veces rodeada de un halo de misterio y de distancia a lo que contribuye unos complicados regímenes políticos y un lenguaje y unos idiomas mucho más complicados para este mundo que llamamos occidental.

Si damos un salto en el tiempo y nos situamos en pleno siglo XX nos encontramos con unos países asiáticos en plena fase de su independencia colonial, intentando consolidar sus auténticas fronteras y buscando sus verdaderas señas de identidad nacional. Desde el cercano oriente con Israel a la cabeza, pasando por los países del mundo árabe, India, China, y el extremo oriente, todos han pasado por esa fase de consolidación nacional y algunos siguen estando en ello.

En el mundo de la literatura en general y de la novela negra en particular es difícil encontrar unas características comunes que definan de algún modo el género. Aquí es difícil encontrar algo que aúne a estos países, son estados demasiado herméticos, con idiomas complicados y muy definidos, sería difícil aplicarles la palabra “amarillez” como se ha hecho en África con la “negritud”. Y aunque las anteriores colonizaciones siempre dejan posos culturales, uno de ellos el idioma, como el inglés y el francés, en muchos países se han ido difuminando en un mundo demasiado grande.

Lo que sí cabe destacar es que hay muy pocos autores, les podemos llamar autóctonos, que viven y producen su obra en sus países de origen, entre otros la hebrea Batya Gur y la indú Kalpana Swaminathan. La mayoría han tenido que emigrar a otros países y es lógico, hay países de regímenes tan estrictos que no admiten ningún tipo de críticas y aplican una severa censura, ponemos por ejemplo a China. Si tenemos en cuenta que los autores de novela negra hacen crítica social, lógicamente no son bien vistos por el aparato estatal  y han tenido que emigrar a otros países, así ha pasado con los autores más representativos chinos como Qiu Xialong y Diane Wei Liang que tuvieron que emigrar a Estados Unidos, lo mismo pasa con el tibetano Samyan Norbu, el palestino Samir Eissa y aunque fueran por otros motivos añadidos las hermanas vietnamitas Tran-Nhut, entre otros que ya veremos.

Hay una excepción a estos planteamientos y es en Japón. Salvando todas las diferencias de distancia, idioma y de los años de hermetismo, se abrió al mundo occidental en 1868 con la Restauración Meiji, se sucedieron una serie de reformas, aboliendo el régimen feudal y adoptando formas de gobierno, jurídicas, económicas y sociales a la manera occidental, convirtiéndose en una potencia mundial. País imperialista, colonialista y belicista por excelencia, como los propios países occidentales. Se metió en todos los líos bélicos durante la primera mitad del siglo XX hasta que las dos famosas bombas destruyeron el país. Y resurgió de sus cenizas, siguió imitando el modelo occidental en lo económico y social y ahí está, situada siempre en los primeros lugares como potencia económica mundial.

Las reformas de la era Meiji también llegaron al terreno de la literatura, las formas literarias tradicionales fueron perdiendo terreno a favor de las influencias occidentales, y desde Futabatei Shimei, 1864-1909, considerado el creador de la novela japonesa moderna, pasando por los dos premios Nobel, Yasunari Kawabata, 1899-1972 y Kenzaburo Oe, 1935, hasta el autor más reciente Haruki Murakami, 1949, sitúa la literatura japonesa en un gran nivel en el marco internacional.

Lo mismo ocurre en el género negro y policial. A diferencia de otras naciones asiáticas la novela policial japonesa tiene una sólida base con autores nacidos a finales del XIX y principios del XX de los que conocemos obra traducida al castellano. Pronto entraron en contacto con los autores anglosajones como Conan Doyle y Allan Poe, siendo el máximo representante Edogawa Ranpo, considerado el padre de la literatura de misterio japonesa, gran admirador de Poe, hasta el punto que su nombre es la pronunciación a la japonesa de Edgar Allan Poe.

Los autores  actuales, nacidos en la segunda mitad del siglo, también gozan de un gran interés por los amantes del género, con bastante obra traducida al castellano y entre los que destacan Natsuo Kirino, Ryu Murakami y Miyuki Miyabe entre otros.

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