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Introducción.

Entiendo por novela nórdica la que se produce en los países del Norte de Europa: Suecia Noruega, Dinamarca, Finlandia e Islandia.

Desde el punto de vista geopolítico, étnico, cultural e idiomático son países distintos, como no podría ser de otra manera, solo les une la septentrionalidad. El más occidental, Islandia, es una isla, Noruega y Suecia forman la península de Escandinavia, el más oriental es Finlandia y el más meridional es Dinamarca unida al continente. Son democracias avanzadas, monarquías (Noruega, Suecia y Dinamarca) y repúblicas (Islandia y Finlandia).

Desde el punto de visto literario y en el género al que me estoy refiriendo en este trabajo, el de la novela negra y policial, tengo muchas menos dudas. Los cinco países y capitaneados por Suecia, forman un frente común y que en la actualidad están invadiendo el mundo literario y editorial de toda Europa y el resto del mundo. Y eso es indudable, pues las cifras y los datos así lo demuestran, y sin entrar a valorar la calidad literaria, de momento.

Algunas consideraciones sobre el boom literario de la novela negra nórdica:

En primer lugar hacemos una comparación entre los autores y la obra del género negro con el resto de la narrativa nórdica, durante el tiempo de desarrollo de la novela negra, segunda mitad del siglo XX hasta nuestros días y siempre con obra traducida al castellano.

En la narrativa general, en Suecia, nos encontramos con Marianne Fredriksson (Las hijas de Hanna), Tove Jansson (escribe novela fantástica), Vilhelm Moberg (Los emigrantes), sin olvidarnos de la mundialmente conocida Pippi Calzaslargas de Astrid Lindgren. Por supuesto que habrá algunos más, pero esto es duro, en cualquier caso en este trabajo voy a citar a 42 autores suecos de novela negra y más de 120 títulos publicados en castellano, evidentemente arrasan.

En Noruega, Carl Frode Tiller (Circunvalación), Jon Fosse (La noche canta sus canciones), Per Petterson (Salir a robar caballos), Ingvar Ambjornsen (Elling, hermanos de sangre) y por supuesto Jostein Gaarder que con El mundo de Sofía, publicada en 1991, fue superventas en todo el mundo. En la novela negra noruega veremos a 9 autores y 30 títulos en castellano.

En Dinamarca, dejamos atrás a Martin Andersen (Pelle el conquistador) y a Karen Bliten (Memorias de África) y nos encontramos con Sven Hassel (Los panzers de la muerte y Batallón de castigo) y Morten Ramslannd (Cabeza de perro). En novela negra veremos a 13 autores y 20 títulos en castellano.

En Islandia, dicen que es uno de los países en donde más se publica y en donde más se lee, Olafur Johann Olafsson (Absolución) y Hallgrimur Helgason (101 Reykjavik y Una mujer a 1000 grados). En novela negra citaremos a 5 autores y 14 títulos.

En Finlandia, si dejamos atrás a Mika Waltari con Sinuhé el Egipcio, novela por excelencia de mi juventud, están, Arto Paasilinna (Prisioneros en el paraíso), Riika Pulkkinem (La verdad), Jonas Jonasson (El abuelo que saltó por la ventana y se largó), Sofi Oksanen (Las vacas de Stalin y Babe Jane) y Anja Snellman (Las chicas de la tienda de mascotas). En novela negra citaré a 6 autores y 7 títulos. En este caso hay casi empate.


Si ahora hacemos la comparación con los países del entorno europeo, vemos que durante la misma época de publicación de novela negra nórdica, y con obra en español, en Italia hay 43 autores, en Francia, 27, y en España hay muchos más, pero la mayoría se quedan en el mercado literario nacional. Hacer la comparación con los países anglosajones, Estados Unidos y Gran Bretaña, sería absurdo, el goteo de autores y obras, la mayoría de reconocida calidad es constante, son países pioneros del género y escriben en el idioma por excelencia de la novela negra y policial, el inglés, idioma por otra parte imprescindible para el autor de cualquier país que quiera entrar en el mercado internacional.


Dicho esto que luego valoraremos vamos a intentar averiguar las causas socio-políticas que originaron este boom. Durante muchos años la sociedad de los países nórdicos ha sido considerada ideal en todos los aspectos, en lo cultural e intelectual con un índice de alfabetización del 100%, estable en lo político bajo la mano protectora de la social democracia, un paraíso de las libertades y un ejemplo del estado del bienestar, nada parecido a los convulsos Estados del Sur y en España tenemos un ejemplo. Pero por las fisuras que se iban produciendo en una social democracia cada vez mas gastada comenzaron a asomar los males comunes al resto de Europa y por qué no decirlo, del mundo: la criminalidad, las mafias, el racismo, la corrupción, pérdida de valores, etc. Y para contar y analizar toda esta situación salen a la palestra los auténticos  notarios de la sociedad, los periodistas y autores literarios, haciendo en sus artículos, narraciones y novelas, la crítica social del mundo en el que viven, esencia pura y dura de lo que llamamos novela negra. A partir de aquí cada autor narra sus novelas en función de sus propios compromisos y de sus propias cualidades literarias, como todos.


Pero existen también otras causas que dieron lugar a este boom literario. No nos olvidemos que con todos los respetos al arte literario y a la creatividad, en este mundo todo es un negocio y el editorial no es menos y sabe aprovechar muy bien los cados que encuentra hasta sacarle la última gota. Y es el momento de citar al fenómeno literario que supuso la Trilogía Millenium de Stieg Larsson, publicada en España por la editorial Destino en 2008, las dos primeras entregas, y meses más tarde la tercera. Se puede decir que hay un antes y un después de este fenómeno. Solamente en España a finales del 2009, un año después de aparecer los dos primeros libros de la saga, se habían vendido 2,7 millones de ejemplares, según la Consultora Nielsen. Las cifras en la actualidad se disparan, cinco años después de su publicación, a finales del 2013, se han vendido en todo el mundo 78 millones de ejemplares, que han generado unos ingresos de 64,43 millones de dólares (48,1 millones de euros), y se sigue vendiendo a buen ritmo, y estamos hablando de un libro, mareante. Pensemos pues, que es un carro lo suficientemente grande para que se suba todo el mundo, autores, agentes y editores que quieren aprovechar este tirón sin reparar en nada y mucho menos en la calidad de los autores, hay que publicar.

Mi experiencia y opinión sobre Millenium es bastante especial, pues entre otras cosas supuso la elaboración de este Trabajo sobre la Novela Negra. Lo primero que tengo que decir es que desconocía totalmente el mundo de la novela negra, mucho menos la de los países de referencia, pero al ser un lector apasionado de best-seller cayó en mis manos el primer libro de la Trilogía, “Los hombres que no amaban a las mujeres” y con ciertas reticencias lo leí y me gustó, de tal manera que fui a por el segundo y esperé impacientemente el tercer libro que se publicó meses más tarde. Se pueden decir muchas cosas tras la lectura de un libro, sobre su calidad literaria, sobre la trama, la exposición, etc., pero lo más importante que puedo decir es que me entretuvo y sobre todo me sembró un interés especial por una sociedad, la nórdica, de la que desconocía casi todo, salvo los tópicos de referencia en estas latitudes del sur, y me dejó la sensación de que Millenium no podía ser un hecho aislado, sino la consecuencia de algo que estaba ya perfectamente consolidado. Y este interés me abrió las puertas de par en par para adentrarme en otros autores y descubrí a la pareja Sjowall y Wahloo con su inspector Beck, auténticos padres de la novela negra sueca, a Mankell, a Jo Nesbo, Persson, Dahl y tantos otros que, por una parte me han desmitificado la figura de Larsson y por otra parte me han hecho sentir  un gran placer con su lectura.


Dicho todo esto se puede decir que efectivamente existe un boom literario en el género negro nórdico en cuanto a número de autores, títulos publicados y número de ventas. Pero esta situación no creo que haya afectado mucho al buen devenir de la novela negra. Los grandes autores siguen publicando a su marcha, indiferentes al boom nórdico, nuevos autores van saliendo en el mundo con su propia personalidad, las editoriales siguen reeditando en sus colecciones o series negras a los grandes autores y a los nuevos. RBA, Serie Negra tan solo tiene seis autores nórdicos en su nómina, incluidos Sjowal y Wahloo con sus diez novelas, más que suficiente. En fin, todo esto son hechos evidentes y creo que poco a poco este boom nórdico se irá disolviendo y quedará el poso de los buenos autores y de las buenas novelas.


Como conclusión, y valorando también la calidad literaria, me uno a las opiniones de la autora más cualificada en este momento, Maj Sjowall, que estuvo invitada en BC Negra en el 2013.

Es muy crítica con el boom literario que vive el género negro en los países nórdicos.”Es ficticio. La mayoría de las obras que se publican son malísimas y otras ni tan siquiera deberían haber sido editadas”. Es una mujer que tienen las ideas tan claras que no se achanta a la hora de decir lo que piensa, aunque sus declaraciones sea duras y pueda molestar a sus compatriotas. "La literatura de algunos autores suecos es no solo pobre, sino pobrísima. Hablan de crímenes, pero no tienen ni idea de   construir una trama y ni tan siquiera saben lo que quieren contar”. Sjöwal y Wahlöö son considerados los maestros de la novela negra nórdica, pero Sjöwall opina que ella y su marido no tienen discípulos. “Los libros que me gustaría leer no existen. Escriben historias medio de amor medio criminal en las que no me reconozco. Los autores ya no se interesan por la política, solo por el dinero. En una historia de amor ponen cuatro cadáveres y un policía y ya está: una novela un poco esquizofrénica. Hay menos compromiso político”. Son tan malas que son imposibles de leer porque no van al grano". Maj Sjöwall argumenta que la publicación masiva de autores nórdicos se debe a una estrategia puramente comercial, "sobre todo destinada al mercado alemán”. No le gusta el escritor Henning Mankell, cuyas obras son seguidas por millones de lectores en todo el mundo porque, según explica, "carece de sentido del humor y es muy aburrido, igual que su inspector Kurt Wallander". Y ¿Stieg Larsson y su trilogía Millennium que ha vendido tantos millones de ejemplares? "Solo he leído la primera parte porque no me gustan los tochos. Su habilidad ha sido la de saber crear a una hacker Lisbeth Salander, un personaje muy moderno con el que ha logrado actualizar el género".

No se puede decir más claro.


No quiero acabar esta introducción sin referirme a los grandes tópicos de la novela negra nórdica, el frío, la gastronomía, el sexo… y que tienen su contrapartida en la llamada Novela Negra Mediterránea con sus autores más representativos, Vázquez Montalbán, Izzo, Camilleri y Markaris. Este autor griego y el noruego Ola Dahl, tienen una conversación que no tiene desperdicio:

"Lo que nos une a los del norte y del sur de Europa es que hacemos novela social con una trama criminal", asegura Márkaris. "Partimos de un punto de vista muy realista, escribimos pegados a lo que sucede en la sociedad", añade Dahl.

Márkaris y Dahl están de acuerdo en que las enormes diferencias culturales entre el Norte y el Sur se reflejan en sus narrativas. "La novela negra italiana, española o griega tiene un fuerte contenido político porque sus escritores han vivido dictaduras, y por eso en general escribimos desde una óptica de izquierdas. En cambio, las de Mankell o Marklund reflejan un contexto social, no político". "En las nuestras aparecen con frecuencia temas de corrupción económica, pero es que se han producido tanto en Italia, como en España o Grecia", afirma Márkaris.

"Siguiendo con el arco mediterráneo, lo que nos une con los franceses es la gastronomía. Carvalho es el gran maestro de la cocina. Fabio Montale, el detective de Izzo, es un gourmet. Lo mismo que Montalbano de Camilleri o mi Jaritos. Incluso en las novelas de una escritora estadounidense como Donna Leon, afincada en Venecia, aparece el placer de la buena mesa".
¿Y qué pasa con los detectives del Norte? "Hay un vacío gastronómico. Beben cerveza y comen bocadillos". El escritor griego define el género negro mediterráneo de manera contundente: "Son las novelas del beso, todo el mundo se besa siempre".
Esos besos son menos frecuentes en la literatura nórdica. "No hay duda de que existen relaciones sociales en los países escandinavos, pero son más complicadas y eso se ve en nuestros personajes", dice Dahl. Gunnerstranda, su policía, es un solitario tan solitario que incluso habla con su pez. "Es un tipo excéntrico, raro incluso entre los noruegos. Creo que gusta tanto en mi país porque hace lo que quiere".
"Lo que diferencia al género negro nórdico, nuestro reto, es vincular los problemas de la trama con los conflictos internos del personaje. En el Norte, el nivel de vida es más alto y son otros los problemas. Lo que conduce al crimen es la depresión y la infelicidad".
Dahl, como Mankell, desmonta en sus novelas la imagen idílica que tenemos de la sociedad del bienestar del norte europeo. "Se hizo pedazos a partir de los años ochenta. Todavía hay un nivel alto, pero con más pobreza y sufrimiento".
El escritor noruego lo atribuye a que la unidad de los partidos socialdemócratas después de la II Guerra Mundial se ha perdido. "Juntos tuvieron mucha fuerza y lograron muchas cosas justas. En los ochenta esa fuerza empezó a disgregarse. Pondré un ejemplo de cómo han cambiado las cosas. En 2003 se casó un hombre muy rico. Fue una gran boda con un enorme despilfarro económico, y tuvo un enorme eco en los periódicos y revistas. Eso en los años setenta hubiera sido considerado una vergüenza".

Y ahora pasemos a estudiar a estos autores y su obra.


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