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Inicio Presentación Conceptos La Novela Negra en el Mundo Biografía

Introducción.


Mientras Charles Dickens y Wilkie Collins iban construyendo los cimientos de la novela policial y detectivesca británica, por la mitad del siglo XIX, una serie de acontecimientos estaban ocurriendo en su entorno, de tal envergadura, que iban a cambiar el mundo en que vivían. Vamos a verlo.

Estamos en Gran Bretaña a mediados del siglo XVIII, de una forma lenta y gradual se van a producir una serie de cambios y transformaciones tecnológicas, socioeconómicas y culturales que van a remover todos los cimientos de la antigua humanidad, creando un nuevo orden de todo lo establecido y que van a llegar hasta nuestros días, es lo que se llama históricamente la Revolución Industrial.

Gran Bretaña reunía todos las condiciones para que este hecho ocurriera, la estabilidad política con una monarquía liberal, que la diferenciaba de los absolutismos de otros países europeos, su condición de insularidad que junto a una poderosa flota de guerra mantenía su hegemonía mundial frente a otros países, dominio comercial y colonial que le permitían un amplio mercado para obtener materias primas y vender sus productos. Estabilidad económica con una moneda estable y un sistema bancario organizado. Capacidad para obtener alimentos con su propia agricultura. Abundantes minas de carbón y hierro. Mano de obra abundante con un aumento demográfico constante. Clima lluvioso con exceso de agua.

Con estas premisas que reunía Gran Bretaña se va a originar la llamada Revolución Industrial, que en líneas generales va a suponer el paso de una economía agraria y artesana a otra dominada por la industria y la mecanización. A ello va a contribuir una serie de avances tecnológicos como la máquina de vapor y posteriormente la locomotora, que cambiaron los medios de producción y el transporte.

Las consecuencias de estas transformaciones van a ser las siguientes:

A la llamada de las nuevas industrias los agricultores van dejando el campo y migran a las ciudades, que crecen y se crean otras nuevas, los agricultores se convierten en obreros.

Por otra parte los dueños de estas industrias aumentan sus ingresos tanto por el aumento de la producción como por la explotación de los obreros, creándose una burguesía con grandes fortunas que van desplazando a los antiguos ricos, la aristocracia terrateniente.

Por otra parte los nuevos sistemas de producción apoyados con las nuevas máquinas, producción en cadena, hace que no tengan cabida todos los obreros y como consecuencia se produce el desempleo y el paro y como consecuencia la necesidad de supervivencia que llevará a veces a la delincuencia, hay que buscarse la vida, y si no, hay que emigrar a otros lugares. Ante esta situación los nuevos burgueses se tienen que proteger, ellos y sus riquezas, hay que establecer un orden, y se crean los primeros cuerpos policiales.

Es cierto que todos estos avances poco a poco van a producir un incremento del nivel de vida, va a suponer el origen de todo lo que tenemos ahora, pero al fin y al cabo es más de lo mismo, ricos y pobres, como siempre.

Este proceso de cambios que va a durar aproximadamente hasta la segunda mitad del siglo XIX, va a dar un salto, y comenzará a expandirse por toda la Europa Occidental, Estados Unidos y Japón en lo que se ha llamado la Segunda Revolución Industrial o Gran Capitalismo y que va a durar hasta los inicios de la 1ª Guerra Mundial.

Se van a producir una serie de innovaciones tecnológicas, científicas, culturales y económicas que van a cambiar el mundo, nuevas técnicas de producción, nuevas industrias, como la química, eléctrica o automovilística, el motor de combustión interna sustituye a la máquina de vapor con nuevas energías nunca antes conocidas como el gas y el petróleo, nuevos inventos como el teléfono, la radio y los inicios de la aeronáutica.

Todo está cambiando, el capitalismo madura definitivamente como sistema económico y frente a él, para responder a su enorme influencia y sus abusos, nacen nuevos ismos, unos para apoyar a la masa obrera y al proletariado, el marxismo, el comunismo, y otros para afianzar los criterios nacionales como el nacionalismo y el fascismo. Algunas de estas tendencias sociopolíticas y económicas fueron tomadas como modelos por algunas naciones y como excusa de expansión a otros territorios, provocando dos Guerras Mundiales y numerosos conflictos bélicos en otras zonas del mundo. Un caos y el precio por un nivel de vida mejor.

A lo mejor no ha merecido la pena, pero así es la historia.

Ya hemos podido apreciar en esta escueta valoración histórica algunas de las pautas que pueden ser argumento de la novela negra, la creación de grandes ciudades terreno común de casi toda la novela negra, el inicio de la delincuencia, la creación de los cuerpos policiales, el modelo capitalismo proletariado, ricos y pobres, unos quieren ser más ricos a costa de lo que sea y otros quieren dejar de ser pobres a costa de lo que sea también. Las grandes migraciones a otros países producidas por el modelo económico, sobre todo a Estados Unidos, creando guetos con sus propios mecanismos de defensa y control, como las mafias. Los modelos políticos de los países también influyen en los mecanismos de escribir novela negra, no es lo mismo escribir en países con modelos marxistas o ultranacionalistas, que en las democracias liberales, sobre todo cuando tienen el valor de escribir y publicar in situ.

Esta revolución industrial va a transformar también los propios mecanismos de producción literaria, los libros y también los periódicos diarios y revistas, formato en el que se va a publicar toda la novela negra como ya veremos. Si la primera revolución data de la imprenta de Gutenberg allá por mediados del siglo XV. A partir de 1820 el empleo de las prensas para imprimir utilizando vapor y los nuevos molinos de papel utilizando también vapor, permitieron aumentar su tiraje a precios más bajos y por consiguiente llegar a mayor número de lectores. A finales del siglo XIX se perfecciona el proceso con la invención de la linotipia del alemán Mergenthaler en 1885, que mecaniza el proceso de composición de un texto para ser impreso. Y a partir de aquí hasta nuestros días se fueron aplicando los nuevos avances tecnológicos, llegando a la  imprenta digital, con ahorro de tiempo y costos, mejora de la calidad, mayor control de las tiradas según demanda. Y así estamos, tenemos muchos libros de novela negra y a buen precio, o eso nos gustaría.

Hasta aquí hemos visto que la Revolución Industrial y los nuevos cambios y modelos han afectado en primer lugar a Gran Bretaña y posteriormente, en la segunda mitad del siglo XIX al recién nacido Imperio Alemán, Francia y Países Bajos, posteriormente y más cerca de finales de siglo afectó a Estados Unidos, Italia, Rusia, y Japón.

Pero si nos damos cuenta estos países no componen ni mucho menos la nómina de los países del mundo, hay más, muchos más, pero qué fue de ellos durante la Revolución industrial. En qué situación estaban los gigantes asiáticos, todo el continente africano, Australia, Latinoamérica, la Europa mediterránea y oriental, en dónde estaban.

Desde un punto de vista muy simple se podía decir que no reunían los condicionantes ni la capacidad innovadora que impulsó a Gran Bretaña y al resto de países a desarrollar la Revolución Industrial, pero no sería justo, por una parte los países latinoamericanos estaban inmersos durante el siglo XIX en sus guerras de Independencia, los grandes países asiáticos que quizás tenían mejores condiciones, como China, priorizaban la agricultura para dar de comer a su superpoblación y por otra parte la excesiva burocracia paralizaba cualquier innovación, por no hablar de la inmovilidad de las dinastías reinantes, en India la excesiva subdivisión territorial y consiguiente descentralización paralizaban los avances. En Australia no ocurrió igual, ya que al estar en la órbita de Gran Bretaña, y teniendo en cuenta que la distancia no era problema por la gran flota naval mercantil de Gran Bretaña. Los avances de la industrialización llegaron pronto.

Pero quizás el mayor problema de todos estos países ha sido producido por el afán desmedido y la explotación a la que fueron sometidos por las grandes potencias industrializadas en su necesidad de materias primas y expansión colonial de su comercio, auténticos buitres, y África sin duda fue el continente más afectado por ese afán colonialista. Ya hablaremos de África.

Y en todos estos países se escribió antes o después novela negra, y muy buena, los autores algo tenían que contar al fin y al cabo las motivaciones siempre van a ser las mismas, delincuencia, abuso de poder, terrorismo de estado, decadencia humana, da igual que ocurran en las aldeas africanas o en los bajos fondos de las ciudades, tan solo hace falta alguien que intente luchar contra ello y alguien que lo quiera contar.

Se podría decir que la Revolución Industrial es la única revolución que ha vivido la sociedad británica en los siglos XIX y XX, y hablamos de un hecho incruento y largo, muy largo y conocemos sus consecuencias. Con esto quiero decir que en el devenir histórico y político del Reino Unido, pocos son los hechos que hayan alterado a esa sociedad y mucho menos a la literaria.

Es cierto que hechos cruentos no han faltado nunca, desde las Guerras Napoleónicas  hasta la última que se conoce la de las Malvinas contra Argentina, pasando por la de la Independencia de Estados Unidos contra las trece colonias, y sobre todo las dos Guerras Mundiales que fueron muy duras para los británicos y para todo el mundo. Pero estos hechos apenas alteraron la vida de esta sociedad, encerrada en su conservadurismo, su flema y su isla. Las sucesiones monárquicas, pocas, ocurrían tranquilamente, y he puesto pocas, porque la Reina Victoria, prácticamente reinó todo el siglo XIX, 64 años entre el 1937 al 1901, fue uno de los reinados más fructíferos, se llegó a la cima de la Revolución Industrial y del Imperio Británico. Su descendiente la Reina Isabel II, lleva camino de batir el record, 62 años, desde 1953.

Los cambios de gobierno también se sucedían dentro de un clima de supuesta normalidad entre los partidos laborista y conservador. Las colonias británicas iban saliendo del imperio e ingresaban en la Commonwealth.

Pero todo no va a ser de color rosa, y dejo para el final el problema que quizás sí haya alterado a la sociedad británica en las últimas décadas: El conflicto de Irlanda del Norte.

El conflicto de Irlanda del Norte (también conocido en inglés como The Troubles o Los Problemas) fue un conflicto armado interétnico en Irlanda del Norte, que provocó gran pérdida de vidas humanas durante la segunda mitad del siglo XX. Enfrentó, por un lado, a los unionistas de Irlanda del Norte (de religión protestante, mayoritaria en la región), partidarios de preservar los lazos con Gran Bretaña, y por otro lado a los republicanos irlandeses, generalmente de religión católica y demográficamente minoritarios, partidarios de la independencia o bien la integración de la provincia en la República de Irlanda, país de religión católica. Ambos bandos recurrieron a las armas, y la provincia se hundió en una espiral de violencia que duró desde finales de la década de 1960 del s. XX hasta la firma del Acuerdo de Viernes Santo, el 10 de abril de 1998, que sentó las bases de un nuevo gobierno, en el cual católicos y protestantes comparten el poder. No obstante, la violencia continuó después de esta fecha y todavía continúa de forma ocasional y a pequeña escala.

The Troubles han sido varias veces descritos como terrorismo, conflicto étnico, una guerra de guerrillas, un conflicto de baja intensidad e, incluso, una guerra civil. La violencia del conflicto sobrepasó en muchas ocasiones las fronteras de Irlanda del Norte, extendiéndose hacia la República de Irlanda y el Reino Unido. Si bien nunca fue una guerra declarada, la gran cantidad de bajas sufridas por las fuerzas militares británicas (725 muertos y miles de heridos), los recursos empleados por el gobierno británico durante más de veinticinco años, la destrucción causada en muchas ciudades y pueblos de Irlanda del Norte y el Reino Unido y el complejo arsenal usado por los grupos paramilitares apuntan hacia una guerra de facto.

Como pasa en otros países con una problemática similar, y España está entre ellos, han corrido ríos de tinta refiriéndose a estos conflictos, pero en medios escritos, y en ensayos de todo tipo. Para los escritores de ficción es más complicado, por lo menos así parece debido a los pocos autores y escasas novelas que tratan de este tema, las causas se pueden sospechar pero daría para otro estudio. En el caso británico tan solo he podido apreciar dos autores norirlandeses que se han referido al tema, y como es lógico con obra en castellano, Adrian McKinty, 1968 (Cold cold ground) y Stuart Neville, 1972 (Los fantasmas de Belfast y Complicidad).

Dicha esta introducción histórica, que es la que nos interesa para entender mejor el clima social en donde se va a desarrollar la novela negra y policial del Estudio, se puede describir la situación actual del Reino Unido de la siguiente manera:

El Reino Unido es un Estado unitario comprendido por cuatro países constituyentes: Escocia, Gales, Inglaterra e Irlanda del Norte, y es gobernado por un sistema parlamentario con sede de gobierno en Londres, la capital, pero con tres administraciones nacionales descentralizadas en Edimburgo, Cardiff y Belfast, las capitales de Escocia, Gales e Irlanda del Norte, respectivamente. A su vez, es una monarquía parlamentaria con Isabel II como Jefe de Estado. A nivel coloquial, se usan los términos Gran Bretaña e Inglaterra para designarlo incorrectamente, consecuencia de la mayor influencia de ambos (reino y territorio respectivamente) dentro del Estado.

Es un país desarrollado y por el volumen neto de su producto interno bruto es considerado como la sexta economía a nivel mundial. Fue el primer país industrializado del mundo y la principal potencia mundial durante el siglo XIX y el comienzo del siglo XX, (1815-1945), pero el costo económico de las dos guerras mundiales y el declive de su imperio en la segunda parte del siglo XX disminuyeron su papel en las relaciones internacionales. Sin embargo, aún mantiene una significativa influencia económica, cultural, militar y política y es una potencia nuclear

Reino Unido
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