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El London Detection Club.

1930-Actualidad.


El London Detection Club es la asociación donde se reúnen los escritores británicos de novelas policiales más importantes.

Se fundó en 1930, reuniendo a un grupo de escritores cuyo objetivo inicial era discutir en torno al género policial y definir cuáles serían las reglas básicas que debería respetar cualquier escritor que metiera la cabeza en este mundo, y así acabar con las diferentes teorías acerca de lo que debería ser el "juego limpio" en el género policial. Hacían reuniones temporalmente en las que discutían de estos temas y también firmaron algunas novelas colectivas. La más conocida de todas fue El Almirante flotante.


LOS MIEMBROS.

Muchos famosos escritores fueron miembros del London Detection Club, entre ellos Agatha Christie (1891-1976), considerada en todo el mundo y hasta la actualidad como La Reina del Crimen, Dorothy Leigh Sayers (1893-1957), creadora del famoso detective lord Peter Wimsey, Arthur Morrison (1863-1945), una de cuyas novelas más famosas es Martin Hewitt, detective, Ronald Knox (1887-1957), que fue en realidad quien hizo las reglas de la novela policial,  Gilbert Keith Chesterton (1874-1936), creador del Padre Brown y Freeman Wills Croft (1879-1957).

La asociación continúa hasta hoy.


LAS REGLAS.

Las reglas tienen cierta similitud a las "20 reglas de Oro" que publicó años después el escritor estadounidense S.S. Van Dine, aunque se generaron ciertas disputas referidas a este tema. Había algunas que no concordaban, y un miembro del Detection Club publicó en cierta ocasión un cuento que violaba totalmente las reglas propuestas por Van Dine, que se consideraban irracionales, sin que dejara de ser un policial clásico.

Las cinco reglas que hizo el London Detection Club son:

1. La solución de los misterios o enigmas debe ser necesaria para resolver el conflicto central.

2. El detective debe usar su ingenio y su habilidad para resolver el enigma en un contexto concordante con la historia.

3. La solución del problema debe ser sólo encubierta por el escritor.

4. Circunstancias improbables o inusuales, super-criminales, venenos desconocidos, entradas o pasadizos secretos, coincidencias y casualidades afortunadas no deben ser usadas en la novela policial clásica.

5. Finalmente, la justicia debe ir de la mano del detective y debe aplicarse al final de la historia sobre el verdadero criminal.


LOS PRESIDENTES.


EL ALMIRANTE FLOTANTE.

Novela colectiva del año 1931. Sus autores son todos miembros del Detection Club: Dorothy L. Sayers, G. K. Chesterton, Victor L. Whitechurch, G. D. H. Cole y su esposa M. I. Cole, Henry Wade, Agatha Christie, John Rhode, Milward Kennedy, Ronald Knox, Freeman Wills Crofts, Edgar Jepson, Clemence Dane y Anthony Berkeley.
En total catorce autores confeccionan esta novela colectiva. El prólogo es de Chesterton, Sayers, en la introducción, narra la curiosa historia de su origen. Cada uno de los autores escribió sucesivamente un capítulo y entregó, en un sobre cerrado, el resumen de la solución que habían pensado dar. Concluida la obra, los sobres fueron abiertos, y los resúmenes figuran al final, como apéndices. Esta novela no es solo una ingeniosa partida jugada entre maestros, sino una muy interesante novela policial, única por su concepción y por el método con que ha sido ejecutada.

Está publicada en castellano por la editorial Akal en el 2012.

Los autores americanos de hard-boiled, Hammett, Chandler y compañía, sabemos que recalaron en Francia y de allí al resto de Europa y del mundo, pero chocaron frontalmente con los autores británicos enrocados en su London Detection Club, es lógico, les habían llamado aburridos, obsoletos, carentes de realidad, y pasaron de estas nuevas normas, ni se inmutaron, ellos a lo suyo, con su flema habitual.

Pero los tiempos estaban cambiando demasiado deprisa, una nueva Guerra Mundial, la pérdida progresiva de un imperio, nuevas formas globales de criminalidad, era imposible dar la espalda a la realidad que estaba ocurriendo. Algunos, pocos, consideraron las nueva oferta americana, y otros, los más, se pasaron a las nuevas fórmulas que ofrecían las novelas de espionaje y el thriller, y ahí seguimos.


Los precursores.


En la primera mitad del siglo XIX, van a nacer los dos autores que van a poner los primeros cimientos de la novela policial y detectivesca británica. En 1812 Charles Dickens, que hará un hueco en su magna obra literaria, para dedicarlo a lo policial, y en segundo lugar en 1824, Wilkie Collins, con sus dos obras principales, La piedra lunar y La dama de blanco, va a ser el auténtico fundador de la novela de misterio y detectivesca británica.

Pero ya en el siglo XVIII, vamos a tener otros autores y otros acontecimientos, que aunque no sean originalmente de novela policial, sí van a crear un caldo de cultivo, podíamos llamarle un tufillo especial que va a inspirar y a influir en otros autores posteriores. Y entre ellos están Horace Walpole y su novela El castillo de Otranto, que marca el comienzo del género gótico en la Literatura. William Godwin y su novela Caleb Williams o Las cosas como son, clasificada en su momento como gótica y también de primera novela de suspense o misterio. Thomas de Quincey  con su novela Confesiones de un inglés comedor de opio, de notable influencia en otros escritores, Allan Poe incluido. Henry Fielding, creador de la tradición novelística inglesa, autor de Tom Jones, pero sobre todo fundador del primer cuerpo de policía profesional, los Brow Street Runners, germen de la actual Scotland Yard. Y por último un apunte de tipo editorial que también tiene su trascendencia, los llamados Penny Deadful o Penny Blood, literalmente “horrores a penique”, creados en la primera mitad del siglo XIX, en pulpa de papel barata y dirigidos a la clase trabajadora.

Ahora vayamos por partes.


HENRY FIELDING. 1707-1754.

Sharpham. Fue un novelista y dramaturgo inglés, conocido por sus escritos satíricos y humorísticos. Está considerado como el creador de la tradición novelística inglesa junto con su contemporáneo Samuel Richardson.

Después de llevar una vida un tanto disipada y de haberse dedicado a la dramaturgia, con 30 años inicia la carrera de Derecho que alterna con labores periodísticas. En 1740 concluye los estudios, es admitido en el Colegio de Abogados y comienza a ejercer la abogacía. Alterna su profesión de abogado con el ejercicio de la escritura, que alcanza sus niveles más altos en 1749 con la publicación de su más popular novela satírica, Tom Jones.

Pero lo que más nos interesa de este autor, comienza en 1747 cuando fue nombrado London's Chief Magistrate (magistrado jefe en Londres, una suerte de juez de lo criminal para el área metropolitana de Londres). Con la ayuda de su hermanastro ciego, sir John Fielding, se instaló en Bow Street, en el barrio de Covent Garden, donde ejerció hasta su muerte. En este período final de su vida entró en contacto con los bajos fondos de Londres: en ese tiempo, Covent Garden era uno de los distritos de mayor delincuencia de la ciudad de Londres, la cual era ya por aquél entonces una de las mayores urbes del mundo.

Parece ser que se volcó en su nuevo puesto, donde trató de mejorar la situación del barrio buscando solución a los problemas sociales de la época: publicó panfletos a favor de la prohibición de la ginebra, que causaba estragos en las clases bajas  En otro panfleto, propuso la creación de un fondo de asistencia para pobres, adelantándose así a la famosa Ley de Pobres inglesa. También abogó por la prohibición de las ejecuciones públicas, todo un espectáculo popular en la época, que Fielding consideraba bárbaro e innecesario, y por la supresión de los cadalsos y la persecución de la tortura. A su vez, ayudó a fundar lo que algunos consideran la primera fuerza policial de Londres y una nueva forma de lucha contra el crimen: los Bow Street Runners (1750), predecesor de Scotland Yard, cuerpo que reconoce a Fielding como pionero en la fundación de esta policía metropolitana.

De esta manera, su última novela, Amelia, publicada en 1751, muestra a un Fielding mucho menos satírico y más comprometido con los problemas sociales que pudo observar desde su cargo de juez de Covent Garden. La obra, pionera en la narración social, es un relato lleno de penalidades, de carácter casi opresivo, muy distinto al de sus otras novelas, y que se compara con la obra de Dickens, en la que sin duda influyó poderosamente. Fielding la consideraba su mejor novela.

Amelia está publicada en 2005 por Ediciones Intervención Cultural, Mataró.


HORACE WALPOLE. 1717-1797. LA NOVELA GÓTICA.

Londres. Escritor británico iniciador de la novela gótica. Educado en Eton y en Cambridge, viajó un tiempo por Francia e Italia en compañía del poeta Thomas Gray. Hijo del ministro Robert Walpole, en 1741 entró a formar parte del Parlamento, cargo que abandonó en 1768 para retirarse al castillo de Strawberry Hill, que hizo reconstruir en estilo seudogótico y al que dotó de una magnífica biblioteca, una imprenta y colecciones de arte y de rarezas de todo tipo. Allí se dedicó de lleno a la creación literaria, y editó en su imprenta sus propias obras y las de autores clásicos o de amigos suyos, para los que hizo en cierto sentido de mecenas.

De entre su producción destaca la novela El castillo de Otranto (1764), que inicia un género literario, la novela gótica,  que llegó a ser muy popular a finales del siglo XVIII y principios del XIX, caracterizado por la fascinación romántica por una Edad Media idealizada, de ambiente tenebroso, mágico y atravesado de hiperbólicas pasiones, y por argumentos en los que el mal, la violencia y el terror adquieren un singular protagonismo. El autor explica que la idea de la novela le fue dada por un sueño en el que los detalles de su quinta en Strawberry Hill se fundían con los del antiguo colegio de Cambridge; el rasgo más sobresaliente del sueño había sido la aparición de una gigantesca mano enguantada de hierro.

Simuladamente presentada en la primera edición como una traducción del italiano, la acción de El castillo de Otranto está ambientada en Italia en la Alta Edad Media, siglo XIII.

Está publicada por Alianza editorial en el 2008.

La hoy célebre casa de Walpole, llamada Strawberry Hill, cerca de Twickenham (Londres), es un caprichoso batiburrillo neogótico que inauguró una nueva tendencia arquitectónica.

La novela gótica tuvo sus continuadores con las siguientes obras y autores, Vathek de William Beckford (1786, originalmente en francés), Los misterios de Udolfo de Ann Radcliffe (1794), Las aventuras de Caleb Williams de William Godwin (Londres, 1794), El Monje de Matthew Lewis (1796) y Manuscrito encontrado en Zaragoza de Jan Potocki (1805) y la última Melmoth el errabundo (1815) de Charles Maturin, sin olvidar a Mary Shelley que con su novela Frankenstein, siembra la semilla de lo que posteriormente se llamará ciencia ficción.

Entre ellos cabe destacar a los británicos William Godwin y Ann Radcliffe.


WILLIAM GODWIN. 1756-1836.

Wisbech. Reino Unido. Padre de Mary Shelley, escribió abundantes ensayos sobre política, donde fue exponiendo su pensamiento de carácter anarquista, además de participar activamente en movimientos radicales de la época, como su célebre Investigación sobre la Justicia Política.

En 1794, publica Las aventuras de Caleb Williams o Las cosas como son, que es una oscura y envolvente novela sobre la culpabilidad, la curiosidad malsana, el acoso y la persecución obsesiva. La primera parte describe la decadencia del noble Falkland, cuyo honor y reputación (los dos valores que orientan su vida) quedan en entredicho al cernirse sobre él la sospecha de un crimen infame. Su criado Caleb Williams, guiado por una curiosidad morbosa, cree haber descubierto la culpabilidad indudable de su amo y señor. Es entonces cuando se desata sobre el criado una persecución y acoso implacables. Las leyes, tal como aparecen en la obra, son esencialmente corruptas e instrumento de opresión de los poderosos sobre los débiles y no son más que el arma de la que se sirve la tiranía humana, al menos en el mundo de las cosas como son. Novela gótica pero que ya tiene cierto sabor a denuncia social y novela negra. Está publicada por Valdemar en 1996.


ANN RADCLIFFE. 1764-1823.

Holborn. Inglaterra. De nombre Ann Ward, tras casarse con un editor a los veintidós años, comenzó a escribir para distraerse, obteniendo inmediatamente una gran popularidad, en especial entre las clases medias y altas y los jóvenes. Inesperadamente, y en la cima del éxito, dejó de escribir con treinta y dos años.

Dos son las obras de Ann Radcliffe que reúnen en su trama los elementos más característicos de un buen relato gótico, castillos tenebrosos, conventos y criptas siniestras, clérigos perversos y heroínas románticas perseguidas: Los misterios de Udolfo, y El Italiano. Ambas están publicadas en castellano por Valdemar en 2001 y 1999.

La importancia de esta autora estriba en la influencia que ha tenido en notables autores posteriores como, Dickens, Wilkie Collins, Daphne du Maurier, Allan Poe y Pau Feval, padre, entre otros.


THOMAS DE QUINCEY. (1785-1859)

Manchester. Aunque no pueda decirse que este considerable escritor y ensayista inglés tenga algo que ver con el género que tratamos, es conocida su importante influencia de notables escritores y entre ellos Allan Poe. Además tiene dos obras significativas que tiene algo que ver con el tema.

De vida solitaria, bohemia, azarosa y, en ocasiones, trágica, Thomas de Quincey colaboró en varias revistas de la época, entre ellas el London Magazine, en cuyos números de octubre y noviembre de 1821 aparecieron sus Confesiones de un inglés comedor de opio. El enorme éxito de esas entregas facilitó su publicación en forma de libro un año más tarde. La obra refleja la actitud ambivalente del escritor hacia el opio, sustancia que comenzó a utilizar en 1804 a fin de aliviar unos fuertes dolores y de cuyos efectos nunca lograría prescindir por completo. En 1827 publica Del asesinato considerado como una de las Bellas Artes, un sutil ensayo en clave de humor sobre filosofía estética y moral.

Y veamos ahora a los dos grandes autores que pusieron los cimientos de la novela policial británica:


CHARLES DICKENS. 1812-1870.

Charles Dickens es sin duda uno de los escritores más importantes de la Literatura Universal.

De sobras es conocida su vida y su obra. Sabemos que las novelas de Dickens eran, entre otras cosas, trabajos de crítica social, era un fiero crítico de la pobreza y de la estratificación social de la sociedad victoriana.

Lo que quizás no sea tan conocido es su interés por el género policial y de misterio, como tantos grandes escritores que hicieron sus pinitos en el género. El asesinato como tema literario y la elaboración de tramas complejas habían interesado siempre a Dickens, y el fruto de ese interés, es su aparición en diversas antologías de relatos y cuentos policiales y de cuatro novelas que van a crear los cimientos de la futura novela policial británica: El misterio de Edwin Drood, Calle sin salida, junto a Wilkie Collins, Casa Desolada y por último Atrapado, publicada junto a un ensayo de Oscar Wilde, Pluma, lápiz y veneno, y titulada conjuntamente en castellano, El asesino de las bellas artes.

El misterio de Edwin Drood. Es la decimoquinta y última novela de Dickens, fallecido súbitamente en junio de 1870, antes de poder terminarla, agotado por una gira de despedida compuesta por doce lecturas públicas de sus obras.

Solo seis de las doce entregas mensuales proyectadas fueron publicadas por Chapman and Hall, de abril a septiembre de 1870, con ilustraciones de Samuel Luke Fidles y una cubierta de Charles Allston Collins. Publicada en volumen el 30 de abril de ese mismo año, con ilustraciones de Marcus Stone, la novela, aunque con algunas indicaciones sobre la continuación que le habría sido destinada, deja muchos misterios que han tratado de dilucidar críticos y escritores de forma continua desde 1870. Todos los esfuerzos de continuación fueron en vano y el misterio que hubiera podido ser el final se ha convertido en todo un enigma literario.

La novela narra la historia y desaparición de su protagonista Edwin, pero nunca sabremos lo que le pasó. Y tampoco sabemos por qué no está reeditada en castellano, las ediciones conocidas en la actualidad son, la editorial argentina Emece en 1951. Edhasa 1986 y las obras completas de Aguilar 2003.

Calle sin salida. Escrita junto a Wilkie Collins. Se conocieron en 1851 y fue el comienzo de una relación amistosa  y una estrecha colaboración literaria, fruto de la cual es Calle sin salida. Fue publicada en el número doble de Navidad del periódico de Dickens All Year Round, en 1867.

Durante el proceso de creación, Dickens y Collins trabajaron cada capítulo casi de forma artesanal, construyendo un relato de intriga, de tensa trama en el que se funden el amor, la crítica social, el humor, la ironía, la aventura y el drama, hasta culminar en un inesperado desenlace.

Está publicada en castellano por Rialp en 2008.

Casa desolada (Bleak House) es la novena novela de Charles Dickens, publicada en veinte entregas entre marzo de 1852 y septiembre de 1853.

Esther Summerson, abandonada al nacer por sus padres, es la protegida de John Jarndyce, un poderoso gentleman de buen corazón que lleva años pleiteando a causa de una herencia. Esther vive en la residencia de Jarndyce, Casa Desolada, desde los dieciocho años, junto con Ada y Richard, primos adolescentes de John, huérfanos e indigentes a causa de la disputada herencia, a los que éste trata de orientar en la vida. La novela gira en torno a los avatares biográficos de Esther –cuyo relato en primera persona se intercala con el del narrador–, siempre luchando por encontrar su identidad, superar su origen y triunfar socialmente.

La trama se refiere a una larga disputa legal, que tiene consecuencias de largo alcance para todos los involucrados. El ataque de Dickens contra el sistema judicial inglés está en parte basado en su propia experiencia como empleado de leyes.

Se la considera una de las mejores obras de Charles Dickens, tal vez debido a la enorme cantidad de personajes secundarios, todos notables, y desviaciones de la trama; lo cual no sorprende si pensamos que Casa Desolada fue escrita por partes, es decir, pensada mes a mes durante veinte entregas. En consecuencia, es razonable que la trama principal incluya muchas otras, y que los personajes vayan ganando y perdiendo protagonismo a medida que la novela avanzaba.
No obstante, la heroína de Casa Desolada se mantiene a lo largo de toda la obra: Esther Summerson, quien también se encarga de narrar en primera persona gran parte de la novela. El resto es narrado por un ente desconocido, y aquí yace la crítica más fuerte sobre la novela; ya que sus conocimientos sobre los hechos y personajes son omniscientes, sin que por ello se nos revele su identidad.
Otro dato curioso es que la Bleak House realmente existe, y pasó varios veranos allí. Está ubicada en el condado de Kent, y fue sede de varios episodios creativos del autor, entre ellos, la novela David Copperfield.

Otro dato de interés es, que en Casa Desolada, aparece por primera vez la palabra detective en la literatura, y se refiere al Inspector Bucket, el detective que resuelve el misterio de la novela.

Está publicada en castellano por Alfaguara en 2002.

El asesino de las bellas artes: Atrapado y Pluma, lápiz y veneno. Dos narraciones de Dickens y Wilde en torno a un curioso personaje inglés, Thomas Griffiths Wainewright, hombre culto, pintor y escritor, más conocido por ser el virtuoso de la estricnina, sustancia con la que envenenó a varias personas allegadas y que debe su fama al haberse convertido en materia literaria de dos grandes escritores. En “Atrapado” Charles Dickens ofrece un relato en primera persona que presenta a un director de seguros jubilado que conoce a un extraño abogado, por el que siente un gran rechazo y recelo, tras sucesivos encuentros descubre que se trata del envenenador. En “Pluma, lápiz y veneno” Oscar Wilde desarrolla un breve ensayo de tipo biográfico en el que hace una descripción de la personalidad artística del famoso virtuoso, señalando sus cualidades de hombre de artes y letras para terminar con la mención a algunos de sus crímenes. Está publicada por la editorial Rey Lear en 2012.

WILKIE COLLINS. 1824-1889.

Londres. Novelista y dramaturgo inglés. Está considerado uno de los creadores de la novela policíaca.

Estudió pintura en su niñez y más tarde leyes en Lincoln’s Inn, aunque jamás ejerció la abogacía, dedicando todo su tiempo a la literatura.

Tras la muerte de su padre, en 1847, Collins publicó su primer libro, Memorias de la vida de William Collins (1848). Pero fue con la publicación de su segunda novela, Antonina o la caída de Roma (1850), y con la continuación de la misma, Basil (1851), cuando su carrera como escritor comenzó en serio.

Un acontecimiento decisivo en la carrera literaria de Collins tuvo lugar en marzo de 1851, cuando conoció a Charles Dickens por mediación de un amigo común, Augustus Egg, artista y pintor británico en la época victoriana. Desde ese momento, Collins y Dickens se hicieron grandes amigos, gracias, entre otras cosas, a su común afición por el teatro, y colaboraron mano a mano en revistas y ediciones, llegando incluso a ser coautores de varias obras.

La amistad entre ambos duraría toda la vida, hasta el punto de que llegaron a ser parientes, pues el hermano menor de Wilkie Collins, Charles Allston, contrajo matrimonio con Kate Macready Dickens, segunda hija de Charles Dickens y de Catherine Thompson Hogarth. Tras la muerte de Dickens, Collins también asesoró a Georgina Hogarth, cuñada del gran escritor, cuando ésta preparaba, en 1880 y en colaboración con la hija mayor de Dickens, Mary Angela, una edición de las Cartas de Charles Dickens desde 1833 a 1870.

Sus dos obras maestras que hacen de Collins un autor de culto y uno de los grandes maestros de la literatura policial son, La dama vestida de blanco (1860) y La piedra lunar (1868). Publicadas por entregas en el periódico dirigido por Dickens, All the Year Round. Comparten una estructura narrativa poco común, similar a la de una novela epistolar, en la que cada parte del libro tiene narradores diferentes, cada uno con una voz narrativa diferenciada.

Sin embargo, diversos factores (frecuentemente se citan la muerte de Dickens en 1870, que supuso para Collins la pérdida de su mentor literario, su creciente drogodependencia  y una inclinación poco aconsejable a utilizar su narrativa como vehículo de denuncia recurrente de las injusticias sociales, en detrimento del suspense y la intriga que tan buenos resultados le habían dado) condujeron a Collins a su declive en las décadas de 1870 y 1880. Sus obras (novelas y relatos cortos) de ese periodo, si bien no desprovistas de cierto valor literario, son generalmente consideradas como menores y, desde luego, inferiores a sus grandes producciones anteriores, por lo que han llegado a nuestros días prácticamente ignoradas por la crítica, pero no tanto. En castellano y en España, La piedra lunar, está reeditada por Alianza en el 2015, La dama de blanco, por Montesinos en el 2002, y además, Vida de un bribón, Eneida en el 2014, La mujer del sueño y otros relatos, Espuela de plata, Sevilla, en el 2015, La máscara robada, Funambulista 2014, por citar a las obras reeditadas recientemente, pero hay muchas más, aparte de las citadas con Dickens y los relatos que aparecen en muchas antologías.

El escritor argentino Jorge Luis Borges fue quien rescató del olvido la obra de Collins, considerándolo como una de sus mayores influencias literarias.

La mayoría de los críticos consideran La piedra lunar como la precursora de la moderna novela de suspenso o misterio. T. S. Eliot se refiere a ella calificándola como "la primera, la más larga y la mejor de las modernas novelas detectivescas de Inglaterra". "La piedra lunar" utiliza en efecto, recursos que llegaron a ser arquetipos de este género: una cantidad considerable de "sospechosos", ingeniosos sofismas en las argumentaciones, personajes presentes en el lugar del crimen que al mismo tiempo participan en su investigación en tanto que talentosos aficionados, la presencia de dos oficiales de policía que ejemplifican, uno al inepto policía regional, el otro al hábil investigador del Scotland Yard, el sargento detective Cuff, uno de los primeros detectives de la novela policial.

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