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La Tríada Clásica.


ARTHUR CONAN DOYLE. 1859-1930.

Noviembre de 1887, una fecha imborrable en el mundo de la Literatura y del género negro y policial, es la fecha de publicación de Estudio en Escarlata en “The Beeton’s Christmas Annual” con ilustraciones de D.H. Friston, y el nacimiento oficial del detective más famoso de todos los tiempos, Sherlock Holmes. Un tipo más que peculiar, excéntrico y ávido lector, un maestro del disfraz, que toca el Stradivarius, fuma en pipa, consume cocaína (diluida al 7%) y examina el mundo a través de su lupa. Un tipo inteligente, calculador y arrogante, que se sabe superior por sus dotes extraordinarias para la lógica y el razonamiento deductivo. Y el lector se lo perdona. Porque no hay duda de que es el mejor. Su autor  había escrito la novela el año anterior, en menos de tres semanas, y cobró 25 libras esterlinas por ello. Y era Arthur Conan Doyle.

Y en esta obra también va a aparecer su inseparable compañero y narrador de sus historias, el Dr. Watson, oficial médico que herido en la Guerra de Afganistán y enfermo de tifus, es dado de baja en el ejército. Vuelve a Londres y busca compartir apartamento para sufragar gastos. Por medio de un ayudante de laboratorio del hospital donde trabaja Sherlock, se conocen, se dan su aprobación y se van a vivir juntos al famoso 221 B de Baker Street, uno de los escenarios principales de las novelas de Holmes.

Arthur Conan Doyle nació el 22 de mayo de 1859 en Edimburgo, Escocia. Su padre Charles Altamond Doyle, fue un funcionario con aspiraciones y dotes como ilustrador, ahogó sus frustraciones en alcohol y falleció recluido en una institución sanitaria. Su madre, Mary Foley Doyle, se encargó de que valores casi caballerescos, más propios de novelas, prevalecieran en los suyos. Los problemas económicos fueron solventados, en parte, por los huéspedes que alquilaban las estancias de su casa. Uno de ellos, el doctor Bryan Waller, al que los historiadores adjudican un romance con la madre del escritor, cuando su marido estaba todavía vivo, ayudó al joven Arthur a escoger sus estudios: sería médico como él y estudiaría en su misma universidad, la de Edimburgo. En la escuela fue popular por su habilidad para los deportes y conoció a un profesor, Joseph Bell que, dicen, inspiró a su legendario personaje.

Antes de obtener el título, a principios de 1880, Conan Doyle se embarcó en un ballenero llamado 'The Hope' para ejercer de cirujano. Sustituyó a un amigo suyo y, más que sus virtudes como médico, demostró lo bien que se le daba el boxeo, que consideraba todo un arte.

Un año más tarde consiguió el título y empezaron sus planes para ejercer la medicina. Le faltaban fondos para establecer una consulta y valoró una oferta para volver a embarcarse. Se trataba del 'Mayumba', un barco enorme cuyo último destino sería el oeste de África.

Doyle aceptó el trabajo, lo abandonó al poco tiempo y, en contra de la opinión de su madre y de su mentor Bryan Waller, se marchó con su compañero de estudios George T. Budd a Plymouth para ser su socio. Budd era mejor vendedor que doctor, y sus beneficios se debían más a las medicinas que dispensaba a sus pacientes que a sus propias consultas. Doyle no estaba de acuerdo con sus métodos y terminó por establecerse por su cuenta en 1882, en Portsmouth, Inglaterra. Instaló una clínica que al principio no le fue muy bien con ella, por lo que en su tiempo libre comenzó a escribir historias. Mientras vivió en Portsmouth también jugó al rugby profesionalmente.

Allí conoció a Louise Hawkins, 'Toulie', su primera esposa, con la que tuvo dos hijos.

En 1887, publica 'Estudio en escarlata', la primera historia de Holmes.

En 1891, se mudó a Londres para practicar como oftalmólogo. En su biografía, luego aclaró que ningún paciente entró a su clínica. Por lo tanto, esto le dio más tiempo para escribir. En noviembre de ese año, le escribió a su madre que quería "matar a Sherlock Holmes, ya que estaba gastando su mente", a lo que su madre respondió: "la gente no lo va a tomar de buena manera". Entonces, de esta forma, decidió dedicarle más tiempo a cosas más "importantes", como sus novelas históricas.

Su mujer enferma de tuberculosis, se muda con ella a Suiza para que mejore su salud. Junto a ella prospera su carrera literaria y parece que el matrimonio marcha bien. Vuelven a casa porque echan de menos a su gente y ese mismo año, en 1897, Conan Doyle conoce a Jean Leckie, una amazona, de la que se enamora.

Tras el fallecimiento de 'Toulie' en 1906, el escritor se casa con Jean. Con ella tiene tres hijos y junto a ella acabará sus días en 1930. Al estallar la Primera Guerra Mundial, en 1914, trata de alistarse. Tiene 55 años pero en su carta defiende que es fuerte y tiene una voz audible. Le rechazan pero él ayuda con la propaganda y con el apoyo de voluntarios civiles desde Reino Unido.

La muerte de uno de sus hijos, Kingsley, por una neumonía que contrajo en la guerra, le hace estrechar su vínculo con los círculos espiritistas, con los que ya había tomado contacto y a los que había defendido públicamente, a pesar de que no todos sus fieles lo aceptaran.

Murió el 7 de julio de 1930 con 71 años de un ataque al corazón, en Crowborough (Inglaterra). Una estatua suya se encuentra en esa localidad donde residió durante 23 años. Fue enterrado en el cementerio de la iglesia de Minstead en New Forest, Hampshire. Una estatua de Sherlock Holmes fue erigida en Picardy Place, Edimburgo, cerca de donde nació Arthur Conan Doyle ya que fue uno de los mejores escritores de Detectives de la Historia.

Pero lo que importa siempre de un autor es su obra:

Doyle fue el creador del detective más famoso de todos los tiempos y uno de sus detractores: mató a Sherlock Holmes cuando se cansó de él, lo resucitó cuando se lo reclamaron y jamás consideró que este personaje ni su inteligencia hiperlógica fueran su mayor legado. Él prefirió sus novelas históricas, ésas que hoy nadie recuerda.

Estudio en Escarlata, tuvo más éxito en EEUU que en Reino Unido. La primera edición norteamericana se publicó en 1890 por J. B. Lippincott Co. Pero Doyle, no dejó de escribir, habitualmente en los muchos ratos muertos que tenía entre los escasos pacientes que acudían a su consulta. El signo de los cuatro, fue su segunda novela. Pero el éxito comenzó a asomar a su vida cuando empezó a publicar las aventuras de Holmes y Watson en la revista 'The Strand'. Escándalo en Bohemia, en 1891, fue la primera de una serie de publicaciones que se prolongarían durante 36 años, ilustradas por Sidney Paget.

Superado por el éxito de su criatura, Doyle quiso matar a su 'monstruo' a manos del temible Moriarty en las montañas de Suiza, pero lo tuvo que resucitar ante la presión popular (miles de suscriptores se dieron de baja de la revista cuando se publicó, en 1893, El problema final) y atractivas ofertas económicas. En La aventura de la casa vacía (1903), Watson se desmaya, por primera y única vez en su vida, cuando a su apartamento de Kensington acude, disfrazado, su viejo amigo, al que tanto él como los lectores habían enterrado diez años atrás en las cataratas de Reichenbach. El regreso del llorado detective relanzó las ventas de 'The Strand'.

Las andanzas de Sherlock Holmes y su fiel escudero, el Doctor Watson, transcurren en cuatro novelas y 56 relatos cortos. Las cuatro novelas son, Estudio en escarlata, El signo de los cuatro, El sabueso de los Baskerville y El valle del terror. Los relatos están recopilados en, Las aventuras de Sherlock Holmes, Las memorias de Sherlock Holmes y El regreso de Sherlock Holmes.

Sherlock Holmes ha inspirado a múltiples autores y se ha llevado en numerosas ocasiones al cine y la televisión. Y millones de seguidores de todo el mundo mantienen vivo su espíritu y reviven sus aventuras a través de diversas sociedades 'holmesianas' creadas en distintos países y continentes.

Entre las múltiples anécdotas y frases curiosas que se citan de Holmes, destaco una que hace alusión a sus dotes deductivas, “Una vez descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe de ser la verdad”. Y un dato curioso, en la obra de Holmes es que la famosa frase que se le atribuye “elemental mi querido Watson” es un dato apócrifo, no sale en ninguno de sus relatos, solo en libros, películas e historietas posteriores.

Además de sus novelas detectivescas, cultivó la ciencia-ficción en las novelas del profesor Challenger, también ha escrito novela histórica y de otros géneros que aquí no citaré.

George Edward Challenger, el profesor Challenger, fue un personaje central en una serie de historias de ciencia ficción escritas por Sir Arthur Conan Doyle. Apareció por primera vez, en 1912, en la novela: El mundo perdido, que describe una expedición a una aislada meseta en Sudamérica donde criaturas prehistóricas, incluyendo dinosaurios, continúan viviendo.

Su obra está profusamente reeditada en la actualidad y por diversas editoriales, tan solo hay que ir a las librerías y cogerlos.


G.K. CHESTERTON.  1874-1936.

Campden Hill, Londres. Novelista, poeta, ensayista y crítico inglés, su obra de ficción lo sitúa entre los escritores más brillantes e ingeniosos de habla inglesa.

Nació en el seno de una familia de clase media. Su padre, Edward Chesterton, trabajó como agente inmobiliario y en la sala de subastas Kensington.

Cuando abandonó el colegio y los amigos se dispersaron, surgió un periodo de duda e incertidumbre en su vida que le convirtió en agnóstico y le acercó al ocultismo, realizando habituales sesiones con la ouija (güija). Su atención se volvió hacia la literatura espiritista y teosófica. Estudió dibujo y pintura en la Escuela de Arte Slade y más tarde inició la carrera de Literatura en el London University College, pero no terminó ni una ni otra.

En 1895 dejó la Universidad y decidió dedicarse por completo al periodismo, trabajando en Londres para los editores Redway y Fisher Unwin, redactando artículos sobre arte y política y alguna columna sobre temas de espiritismo y ocultismo. Chesterton llegaría incluso a editar su propio semanario, G.Ks Weekly. Tiempo después, ya consagrado a la literatura, siguió colaborando en prensa para el Daily News y The London Ilustrated News. La colaboración con este diario duraría más de treinta años.

G.K. Chesterton comenzó su carrera literaria en el año 1900, con la publicación de su primer libro: la colección de poemas “Greybeards at play”. Continuaría con las biografías-ensayos de Robert Browning, Chaucer, Blake, George Bernard Shaw y Charles Dickens.

Pero la fama le llegaría con la novela El Napoleón de Notting Hill, escrita en 1904, su primera obra de ficción, y con una de sus obras maestras, El hombre que fue jueves, (Editorial Losada 2003), aparecida cuatro años más tarde, ambas agudas críticas sociales.

En 1901 se casó con Frances Blogg, una joven y bella cristiana practicante de quien se enamoró a primera vista. Ella le aportaría la estabilidad emocional que tanto necesitaba para normalizar su desorden existencial. Fue así como en 1907 conoció al padre O’Connor, un sacerdote católico que igualaba a Chesterton en inteligencia y simpatía. Poco a poco fue pasando su época agnóstica y ocultista y atraído por el catolicismo, en 1922 abandonó oficialmente el protestantismo en una ceremonia oficiada por su ya amigo el padre O´Connor, a quien tomaría como modelo para su personaje, el cura-detective Brown.

Iniciaría así una serie de ensayos y publicaciones de tema católico, como la biografía de San Francisco de Asís que publicó en 1923 y, El hombre eterno, en 1925, que presenta la concepción cristiana de la historia. Tuvieron tanto éxito sus escritos sobre esta materia que, en 1933 y a petición de sus editores, escribió una biografía de Santo Tomás de Aquino, que está considerada la mejor que se ha escrito nunca sobre este personaje.

Fue nombrado Doctor Honoris Causa por las universidades de Edimburgo, Dublín y Notre Dame, y fue hecho Caballero de la Orden de San Gregorio el Grande.

A su muerte, ocurrida el 14 de junio de 1936, en su casa de Beaconsfiel, el Papa Pío XI le concedió el título de Defensor Fidei. Nos ha dejado una obra de más de 100 títulos, entre ellos, su autobiografía.

Como vemos su carrera literaria abarcó muchas y diversas materias. Fue autor de ensayos, poemas, biografías, novelas e incluso libros de viajes, pero fueron su novelas de tipo detectivesco protagonizadas por el Padre Brown, las que le dieron fama universal. En estos relatos mostraba su habilidad en el manejo lingüístico, con un derroche de imaginación y comicidad, creando tramas de carácter crítico y un fuerte sentido alegórico.

El Padre Brown, sacerdote católico de apariencia ingenua y de aspecto rechoncho, va acompañado de un enorme paraguas y suele resolver los crímenes más enigmáticos, atroces e inexplicables gracias a su conocimiento de la naturaleza humana antes que por el razonamiento lógico.

Hizo su primera aparición en la famosa historia La Cruz azul y continuó a lo largo de más de 50 historias recopiladas en cinco volúmenes entre 1911 y 1935. A menudo es ayudado por el criminal reformado Flambeau. A diferencia de su más famoso contemporáneo, Sherlock Holmes, los métodos del Padre Brown tienden a ser más intuitivos que deductivos. Él mismo explica así su método en "El secreto del Padre Brown".

El Padre Brown fue el vehículo perfecto para hacer converger el punto de vista de Chesterton con el de su personaje. Se trata, tal vez, del personaje más cercano al pensamiento del propio Chesterton o, al menos, es el reflejo de ese punto de vista. El Padre Brown resuelve sus crímenes mediante un riguroso proceso de razonamiento, más relacionado con las verdades filosóficas y espirituales que con los detalles científicos. Representa, en cierto modo, la contrapartida de Sherlock Holmes, al cual leía y admiraba. De hecho, en el relato "La ausencia del Sr. Glass" el autor nos presenta al investigador Orion Hood, un claro remedo del detective de Conan Doyle.

Mientras que los primeros relatos disfrutaron de gran popularidad por su brevedad, su aspecto filosófico y su ingenio, la respuesta a las posteriores historias del Padre Brown fue dispar. Después de la conversión de Chesterton al catolicismo el tono de las historias pareció cambiar a los ojos de algunos. Muchos lectores consideraron menos agudos y más dogmáticos los nuevos relatos y vieron al Padre Brown como un instrumento del proselitismo católico de Chesterton.

Ciertamente, de los cinco volúmenes los más conocidos son los primeros trabajos: "El candor del Padre Brown" y "La Sabiduría del Padre Brown".

Otros acusan a algunos relatos del Padre Brown de estar teñidos con un cierto tono de supuesto racismo e intolerancia. En particular "El Dios de los Gongs" y algunas historias protagonizadas por faquires hindúes son vistas como el perpetuo estereotipo de culturas y sistemas de creencias extraños a la ortodoxia de Chesterton y a los tiempos en los que vivió.

Los títulos de los libros con las peripecias del popular sacerdote detective son “El Candor Del Padre Brown” (1911), “La Sabiduría Del Padre Brown” (1914), “La Incredulidad Del Padre Brown” (1926), “El Secreto Del Padre Brown” (1927) y “El Escándalo Del Padre Brown” (1935).

Pero no queda aquí la cosa pues otros personajes, también detectives, pertenecen al imaginario de Chesterton. Yo, por supuesto, no los había oído nunca, por eso los quiero hacer constar, ya no diré lo mismo.

El primero de ellos es Mr. Pond, así como suena.  Es un funcionario público y se le describe como un hombre común y con un gran parecido a un pez que tiene la costumbre de decir paradojas en medio de sus conversaciones causando que muchos lo crean demente. Aparece en una colección de cortas novelas policiacas escritas por G. K. Chesterton y publicadas en 1936, poco después de su muerte, Las paradojas del Sr. Pond.

El segundo es Horne Fisher, que protagoniza la novela, El hombre que sabía demasiado.

El tercero Basil Grant que aparece en, El club de los negocios raros.

Todos están en una recopilación de relatos de Chesterton, El arte del asesinato, publicada por Valdemar en el 2005.

Ni que decir tiene que la mayoría de la obra de Chesterton está publicada hace mucho tiempo, pero siempre se podrán conseguir.


AGATHA CHRISTIE. 1890-1976.

Agatha Mary Clarissa Miller Christie Mallowan nació el 15 de septiembre de 1890 en Torquay (Devon, Inglaterra) fruto del matrimonio entre Frederick Alvah Miller, un corredor de bolsa estadounidense, y de Clarissa Margaret Boehmer, hija de un capitán de la Armada británica. Fue la menor de tres hermanos.

Hija de una familia de la burguesía medianamente acomodada, vive una infancia plenamente feliz en un escenario campestre encantadoramente británico, sin duda reflejado posteriormente en muchas de sus novelas. Infancia, que, por otra parte, discurre por los cauces más anárquicos en lo referente a enseñanza, ya que nunca fue al colegio, de hecho, aprendió a leer por ella misma a los cinco años, siendo educada en casa.

Su padre, al que adoraba, falleció cuando ella tenía once años, dejando a la familia en una no muy buena situación económica, por lo cual su madre decidió alquilar la casa familiar durante los inviernos y trasladarse ellos a Egipto, lo que resultaba mucho más barato, de modo que ya desde muy jovencita Ágata empieza a viajar y a conocer mundo.

A la edad de 16 años marcha a París a la escuela de la señora Dryden para estudiar canto, danza y piano, pero descubre que realmente no está dotada para ello y regresa a casa.

Durante la Primera Guerra Mundial trabajó en un hospital, en el dispensario del mismo, lo que tuvo cierta influencia en su obra: muchos de los asesinatos que relata se llevan a cabo con venenos.

Su primer matrimonio, nada feliz, fue en 1914 con el coronel Archibald Christie, aviador del Royal Flying Corps. La pareja tuvo una hija, Rosalind Hicks. Pero, el esposo que parecía fiel, se enamoró de otra. La crisis provoca el mayor enigma de la vida de Agatha: su desaparición, durante once días, en diciembre de 1926. Se divorció en 1928.

En diciembre de 1926 la desaparición durante once días de la escritora Agatha Christie provocó el inicio de una investigación policial y de mucha especulación por parte de la prensa, hubo teorías que afirmaban que se había fugado, o que incluso se había suicidado, llegando a afirmarse que se trataba únicamente de una maniobra publicitaria. Tras once días sin conocerse su paradero, Agatha fue finalmente encontrada en el spa del lujoso Hotel Hydropathic, en la ciudad de Harrowgate (norte de Inglaterra), sola y haciéndose llamar Teresa Neele, apellido de la amante de su esposo.
Al parecer había permanecido allí desde el primer día de su desaparición, y allí fue reconocida por uno de los huéspedes del hotel. Cuando Archie Christie llegó para identificar a su esposa, ella no negó ser Agatha Christie pero alegó que sufría de amnesia y dijo que no tenía ni idea de cómo había podido llegar hasta aquel spa de Harrowgate. Lógicamente acabó en divorcio.

En 1930 se casó con el arqueólogo Max Mallowan, 14 años más joven que ella. Lo acompañó en sus viajes a Oriente Medio, que sirvió de trasfondo a varias de sus novelas.

Durante la II Guerra Mundial se quedó sola en Londres, y si bien triste por la ausencia de Max, su actividad no decayó. Volvió a una farmacia militar, donde puso al día sus conocimientos y escribió sin cesar. Su hija Rosalind se casó y enviudó, pero tuvo tiempo para darle su único nieto, su adorado Matthew. Sobre el conflicto bélico, en el que murió su yerno, Agatha Christie comentó que uno se queda con la horrible sensación de que la guerra no arregla nada, que ganarla es tan desastroso como perderla.

En 1961 fue nombrada miembro de la Real Sociedad de Literatura y doctora honoris causa en Letras por la Universidad de Exeter.

En 1971 se le concedió el título de Dama del Imperio Británico, un título de nobleza que en aquellos días se concedía con poca frecuencia.

Agatha Christie murió de causas naturales el 12 de enero de 1976, a la edad de 85 años. Está enterrada en el cementerio de la iglesia de St. Mary, en Cholsey.

Agatha Christie fue una mujer que disfrutó plenamente de la vida, sin seguir los mandatos de la sociedad a pesar de que fue criada bajo las rígidas costumbres victorianas de la época.

Y hasta aquí una crónica rosa total de una niña y una señora bien, que hizo lo que le dio la gana, pero afortunadamente escribía:


La obra.

Durante la Primera Guerra Mundial, mientras trabajaba de enfermera voluntaria en un hospital, se le ocurrió escribir una historia policial cuya víctima moría envenenada. La novela en cuestión fue El misterioso caso Styles,  con Hércules Poirot como protagonista. Al acabarla la presentó a la editorial Hodder and Stoughton que la rechazaron de inmediato.

Tras esta negativa prueba suerte en otra editorial: The Bodley Head, que tardó casi dos años en contestarle. En 1920, después de hacerle modificar el capítulo final, le publican el libro.

De este libro se vendieron unos 2000 ejemplares, una cifra muy buena para el primer libro de una escritora desconocida. Pero más importante que esto, fue que el periódico The Weekly Times compró el manuscrito para publicarlo en entregas.

Agatha no veía su futuro en la literatura, pues para ella su familia estaba ante todo, pero la mala situación económica que pasaban su madre y ella, le animó a escribir un segundo libro, El misterioso señor Brown, que tiene  como protagonistas a Tommy y Tuppence Beresford, una pareja de detectives de clase media alta. A partir de entonces nunca dejaría de escribir. Y el éxito total.

En total fueron 56 años de carrera literaria, en los que publicó 79 novelas, entre las cuales se encuentran títulos inolvidables, Muerte en la vicaría, Asesinato en el Orient Express, Muerte en el Nilo, Diez negritos, Cianuro espumoso, Sangre en la piscina, Después del funeral, El asesinato de Roger Acroyd y Telón: el último caso de Hércules Poirot.

También escribió varias obras de teatro, entre las que destacan, La ratonera, representada en Londres ininterrumpidamente desde 1952, y Testigo de cargo (1953; llevada al cine en 1957 por Billy Wilder y protagonizada por Charles Laughton, Marlene Dietrich y Tyrone Power.

Además de ser escritora detectivesca, Agatha Christie escribió 6 novelas románticas bajo el pseudónimo Mary Westmacott, y un libro de poemas.

Se calcula que se han vendido unos cuatro mil millones de sus novelas que fueron traducidas a unos 103 idiomas.

En España, sus colecciones han sido muy populares desde los años 40, especialmente las ediciones realizadas por Editorial Molino en su colección Biblioteca Oro y Selecciones de Biblioteca Oro. Se puede decir que en la actualidad se puede encontrar toda su obra en cualquier librería.


Los personajes.


HÉRCULES POIROT.

Aparece por primera vez en la primera novela de Agatha Christie, El misterioso caso Styles. Poirot es un oficial de policía jubilado de origen belga, con una gran opinión de sí mismo, que se caracteriza por su bigote y su cara en forma de huevo, que le han hecho leyenda en todo el mundo.

Junto con el capitán Hastings, el inspector Japp, Felicity Lemon y Ariadne Oliver, y ayudado por sus "pequeñas células grises", Poirot protagoniza más de 30 novelas y narraciones cortas, convirtiéndose en uno de los personajes más populares de la escritora.

También ha aparecido en numerosas películas y series de televisión. Algunos de los actores que le han dado vida han sido Albert Finney, Peter Ustinov y David Suchet. Éste último ha sido el que mejor ha sabido retratar al famoso detective.


MISS JANE MARPLE.

La Sta. Marple aparece por primera vez en el libro Muerte en la vicaría (1930). Ya entonces era algo mayor, sin embargo protagoniza los libros de Christie hasta el año 1979.

Es una solterona inglesa, que vive en la aldea de St. Mary Mead. Ella no es una detective, pero siempre tiene éxito donde la policía falla. Usa su instinto y su conocimiento de la naturaleza humana en vez de usar la lupa para buscar pistas. Como ella ha dicho muchas veces: "la naturaleza humana es igual en todas partes".

Las actrices Margaret Rutherford y Joan Hickson han dado vida a Jane Marple en muchas series de televisión.


CAPITÁN HASTINGS.

El Capitán Arthur Hastings es el "Watson" de Poirot.  Amigo inseparable y obtuso, narra muchas de las aventuras del detective. Aunque muchas veces sus conclusiones estén lejos de la realidad, ayudan al raciocinio de Poirot, quien acostumbra ironizar la forma de pensar de Hastings. Lo más interesante sin embargo, es que la mayoría de los lectores termina siguiendo la misma línea de pensamiento de Hastings, asumiendo para sí mismos las sátiras hechas por Poirot, lo que torna la lectura más cómica, o incluso hasta irritante. Hastings vive en la Argentina, junto a su mujer Cinderela y visita eventualmente a Poirot en Inglaterra, participando en las investigaciones de los crímenes.

Acompaña a Poirot en once libros, desde el primero hasta "Curtain”

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